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Libros publicados en 2005

Mundos y demonios

Mundos y demonios

Comentario:

 

Algo extraño sucede en la ciencia ficción española cuando una secuela de la mejor saga de todos los tiempos, uno de sus escasos clásicos, pasa prácticamente desapercibida a ojos de lectores y aficionados. Pese al tímido repunte experimentado en los últimos dos años, este género no se encuentra en su mejor momento y vive ajeno a la explosión de títulos con ventas millonarias de su hermana literatura fantástica. No obstante, basta un simple vistazo al Catálogo de este portal para comprobar que durante el año 2005 se editaron, al menos, medio millar de libros de índole fantástica (la cuarta parte originalmente en castellano), de los que casi un tercio pueden ser encuadrados perfectamente dentro de la temática de ciencia ficción... y en 2006 las cifras del Catálogo son aún más elevadas. Sin embargo, siguen sin aparecer títulos emblemáticos que puedan romper la barrera de los 3.000 ejemplares, es decir, capaces de llegar al gran público; mientras no surja el «El Señor de los Anillos» o el «Harry Potter» de la literatura de ciencia ficción, seguiremos condenados a tiradas reducidas y crónicos problemas de distribución, que sumen a este segmento editorial en un permanente estado de crisis.

 

Todo lo cual no es excusa para evitar hacer proselitismo de algunas buenas obras que, como la presente, merecían ser rescatadas de entre el maremagno de publicaciones de calidad cuestionable. En ese sentido, frases promocionales como “El regreso arrollador del más puro sentido de la maravilla” ó “Aguilera regresa a su mejor escenario, Akasa-Puspa, y lo hace con una fuerza e intensidad que nada tiene que envidiar a sus mejores momentos” -en palabras del escritor asturiano Rodolfo Martínez- no son en absoluto gratuitas y merecían haber encontrado una respuesta más entusiasta en –al menos- medios especializados: publicaciones periódicas, foros, webs, listas de correo, blogs, etc.

 

Akasa-Puspa es un cúmulo globular situado a miles de años luz de la Vía Láctea, donde la humanidad de 25 millones de años en el futuro ha desarrollado los viajes espaciales a velocidades sublumínicas aprovechando la relativa cercanía entre las estrellas. Tres son las potencias que se disputan la hegemonía del espacio humano: el Imperio, tecnológicamente avanzado pero en franca decadencia política, la Utsarpini, emergente potencia conquistadora, y la Hermandad, una organización fanática religiosa. Por supuesto, existen alienígenas, tan sanguinarios como los angriff y tan exóticos como los gestálticos cofrades. Este singular escenario sirve de marco de referencia para varias novelas: «Mundos en el abismo» (Ultramar, 1988) e «Hijos de la eternidad» (Ultramar, 1990), posteriormente refundida como «Mundos en la eternidad» (Equipo Sirius, 2001), «En un vacío insondable» (La Calle de la Costa, 1994), «El refugio» (Ediciones B, 1994), un puñado de relatos… y la presente «Mundos y demonios». Conocer estos libros ayuda a entender mejor el vasto universo planteado, pero no es imprescindible.

 

En esta novela, el descubrimiento de una esfera Dyson (1) de 225 millones de kilómetros de radio, que alberga en su interior todo un sistema solar, obliga a Imperio y Utsarpini a unir sus fuerzas y enviar una nave exploradora, la Asura Nama, que de respuesta a la enorme incógnita planteada. La nave, fuertemente armada y comandada por Ada Kharole, hija del carismático líder de la Utsarpini Khan Kharole, incluye entre su tripulación numerosos mercenarios ksatryas. Pero los belicosos angriff también han descubierto el artefacto (2) y codician sus tesoros. Mientras, en la Esfera, unos y otros son observadas por los estoicos colmeneros, descendientes de humanos adaptados a la vida en el vacío, quienes deciden pasar a la acción.

 

Isa Govinda es uno de los protagonistas humanos, antiguo piloto del Seth aquejado de una extraña enfermedad degenerativa. La guerra entre potencias asola los mundos fronterizos e Isa y su familia deciden buscar en la recién descubierta Esfera su particular oasis de paz. Cuando la enfermedad avanza hasta dejarle postrado en una silla de soporte vital, Isa rehuirá el trato humano para recluirse con el asustadizo delfín Oannes, piloto de la nave Konrad Lorenz varada desde hace años en uno de los planetas interiores de la Esfera (3). Pese a la vorágine desatada, la soledad le permite analizar lo que sucede a su alrededor y darse cuenta de que tanto humanos como angriff son meros peones en manos de una inteligencia superior que rige el destino de la propia Esfera.

 

En apenas treinta páginas Aguilera presenta el escenario, esboza las principales líneas de la trama e introduce todos y cada uno de los personajes/facciones en liza. Todo ello apunta claramente hacia una misma dirección: acción a raudales. En efecto, de su desbordante inventiva emerge una aventura trepidante, caracterizada por un sentido de la maravilla absolutamente respetuoso con el rigor científico; los elementos de ambientación científica son tratados con exquisita precisión, la grandiosidad del escenario es trasmitido con todo lujo de detalles, y los personajes afrontan abundantes situaciones de peligro forzados por motivaciones perfectamente coherentes. El resultado es una historia compleja –que no complicada-, absorbente y emocionante, en la que el lector se sentirá gratamente abrumado.

 

Para el adecuado discurrir de la novela, el escritor valenciano recurre a todo tipo de maravillas fruto de la más desaforada tecnología: naves espaciales, ciudades rodantes, ascensores espaciales, máquinas auto-replicantes, el sistema cadena formado por miles de enormes rickshaws (contenedores) impulsados por inercia, que transportan mercancías entre mundos remotos y exóticas culturas... y, por supuesto, la Esfera. De la misma manera, desarrolla una espectacular exobiología poblada de seres fantásticos, desde alienígenas hasta criaturas adaptadas a la vida en el vacío del espacio: angriffs, cofrades, colmeneros, bosquimanos, juggernauts, semilleros, polinizadoras, arañas, bosques orbitales, etc. Los angriffs, en particular, son unos de los alienígenas más extraños y fascinantes surgidos en la ciencia ficción me atrevo a decir que mundial, debido a la compleja biología que rige su jerarquizada organización social; sus costumbres, tecnología e, incluso, religión -basada en la cadena trófica ó Pirámide Sagrada-, son consecuencia directa de ésta. Pero si los exóticos angriffs resultan terriblemente atractivos, no lo son menos los habitantes de la noosfera o interior de la Esfera: colmeneros y bosquimanos, de los que es mejor no entrar en mayor detalle para no desvelar sorpresas de la trama.

 

Juan Miguel Aguilera es un escritor muy versátil que se puede permitir escribir lo que le desee, pues asegura siempre un estándar de calidad, pero no cabe duda de que el registro en el que se encuentra más cómodo es el “hard” (4). En «Mundos y demonios» construye un Space Opera brutal, donde el sentido de la maravilla se impone por encima de cualquier otro factor. En realidad no parte de cero, pues utiliza ideas y personajes -el angriff Corva de Fuego y su mascota humana Serpiente, entre otros- de un cuento anterior publicado en el fanzine BEM, además del delfín piloto Oannes que actúa como nexo de unión con las novelas anteriores. Nada sobra en sus 300 prietas páginas, ni queda un solo cabo suelto, pues todos los hechos son coherentes entre sí y tienen su explicación (5). La saga de Akasa-Puspa, que encandilara en los 90’ a toda una generación de lectores, tiene su continuación; un universo que no desmerece la comparación con algunos clásicos de la literatura “hard” anglosajona, como «Mundo anillo» ó «La paja en el ojo de dios». Todo un éxito por descubrir fuera de nuestras fronteras.

 

 

(1) Una esfera formada por una tupida red de asteroides que recubre por completo un sistema solar, aprovechando al máximo la energía generada por la estrella que se ubica en su interior.

(2) Con un margen de apenas unos años de diferencia respecto a los humanos, algo muy improbable -pero necesario a efectos dramáticos- por cuanto la Esfera no ha variado su posición, y tanto humanos como angriffs disponen de navegación estelar desde hace centenares de años.

(3) Que jugó un importante papel en «Mundos en la eternidad».

(4) Ciencia ficción respetuosa con el punto de vista científico.

(5) Sin embargo, en la página 197 se desliza un curioso error de perspectiva: cuando un personaje situado en el interior de la Esfera describe el cielo absolutamente negro del vacío interestelar, algo netamente imposible dado que el sol interior ilumina por completo dicho espacio; pero, además, Akasa-Puspa es un cúmulo globular donde las estrellas se arraciman por millones sin dejar un resquicio libre de cielo.

 

Valoración: Notable alto

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